• Sincrético

Hasta Pronto

Actualizado: 4 may

Hoy salí a pasear a mi mascota, disfruté de jugar con mi pendejo (como yo le digo) y de su presencia. Poder verle correr lleno de energía es una sensación increíble, compartir tiempo de calidad y tratar de darle una vida feliz a un ser que depende 100% de mi se ha vuelto una historia muy cabrona entre mi perro y yo… pero, ¿Cuanto tiempo durará está historia?

 

Si tienes una mascota sabrás lo especial que se vuelven en tu vida, te enamoras de estos cabrones desde el primer momento que haces contacto con ellos

Si tu eres de las personas que no le gustan las mascotas, lee atentamente y tal vez tu empatía pueda despertarse por estos seres y entenderás un poco más a las personas que tienen perrijos, gatijos o cualquier otro hijo no humano. Esos seres que nos conocen más a nosotros que nosotros a ellos.

Cuando decidimos aceptar a una mascota, nos llega un pedacito de carne con pelos bastante salvaje y maleducado, con el que iniciamos un puto viaje lleno de gastos y de alegrías, angustias, aprendizaje, estrés, ansiedad, desvelos y una montaña rusa de emociones.

No puedes evitar llorar cuando se enferma y lo ves decaído, y te estresas cuando caga de un color o textura que no es común. Si vomita, la ansiedad te hace correr al veterinario y al llegar a la revisión esos cabrones ya no tiene ni un puto síntoma, quedas como pinche ridículo y con unos pesos menos por la consulta.

La primera vez que vi a mi perro fue una gran sorpresa, el llegó como un regalo muy bonito, llorón, inesperado y tampoco tan bien aceptado. Estaba preocupado por el dinero que me permitiera darle una vida de calidad, buen alimento, buena atención médica. Otra parte de mi se preocupaba por el tiempo para el. Educarlo, atenderlo, pasearlo y estar al pendiente de sus necesidades implica tiempo diario y esfuerzo.

Invertí horas buscando información sobre entrenamiento en casa, me volví súper aprehensivo con todo lo que pasaba y me dediqué como toda persona primeriza a consentir y mimar al primer ser vivo a mi cuidado. con el tiempo me he relajado un chingo, y he dejado esa actitud dura de encantador de perros y disfrutara más de él y el de estar conmigo.

 

Después de todos estos años y de pasar tantas cosas juntos, nos hemos convertido en compañeros en un equipo de sólo dos miembros, él y yo. Se chuta todos mis problemas y pareciera que entiende cuando algo pasa ya sea bueno o malo.

Hoy mi pendejo es mi compañero por excelencia, si es posible viajamos juntos a todos lados desde la playa hasta las montañas. Hemos viajado por carretera y tomado vuelos juntos hasta podría decir que tiene más millas recorridas que yo.

Todo eso y más es el costo de tener a un compañerito, un costo que cuando se te regresa con cariño, paz, compañía y felicidad estás convencido de volver a hacerlo las veces que sea necesario.

Si has tenido una mascota y la has hecho parte de tu vida entenderás todo esto que te digo, y también entenderás que tienen el defecto más grande del mundo… no son para siempre.

 

Nuestras mascotas al igual que nosotros, son temporales, a veces muchos años y a veces pocos. Nadie está preparado para el día de la despedida, esperada o inesperada. Y una vez que llega la hora, la historia de compañerismo se vuelve un recuerdo; no se acaba el cariño sólo se cambia por un vacío con nostalgia que nunca se llenará. Como con cualquier muerte no podemos re significarla y tampoco olvidar, sólo aprendemos a vivir con la ausencia y la impermanencia. Aprendemos a lidiar con el dolor.

Todos tenemos procesos diferentes para sobrellevar la pérdida, pero nada nos regresará ese tiempo vivido al lado de nuestra mascota y el momento del adiós nos marcará para siempre, porque antes de cualquier cosa, se vuelven la familia más entrañable.

En días pasados acompañé a una familia en la pérdida de su mascota de muchos años. Ese día era evidente que un miembro de la familia se había ido; vi llegar la muerte a esa casa y a la familia aferrarse a ese ser que ya no existía, para iniciar un proceso de duelo.

La muerte de una mascota es un proceso que inicia con el shock; aquel ser al que amabas ya no está, algo ha cambiado. El shock que viva cada persona no siempre es el mismo, depende del motivo de muerte, puede que sea violenta, tranquila o en enfermedad. Pero queda la pregunta inconsciente ¿Qué está pasando?

Después llegará el enojo y la protesta. Aquí la sensación general es un sentimiento de injusticia acompañado de la negación y el reclamo. Esta etapa no nos permite ver nuestra nueva realidad tan claramente. Nos preguntaremos ¿Por que se fue? O ¿por qué le ha pasado tal cosa?

Una vez que lo anterior pase caeremos en cuenta que definitivamente no recuperaremos a ese ser, ni su tiempo, ni su cariño y una tristeza profunda llegará. Aquí es muy importante como proyectar el enojo que acompaña esta tristeza, esto determinará que tan larga puede ser esta etapa y permitirte sanar.

Por último aceptaremos su partida, reconstruimos nuestra realidad en torno a la pérdida para comenzar a recordar sin ese dolor intenso y entonces, agradecer el tiempo juntos.

Es importante que este proceso sea bien llevado, que busquemos llegar al punto de reconstruir la rutina y crear una relación con el recuerdo, de forma segura y serena, esto es prioridad para nuestra salud mental.

Decir adiós no es algo que nos gusta, el ser humano no lleva bien las despedidas, incluyendo el de nuestras mascotas. No es sano minimizar el dolor de las personas que han perdido una mascota, ellos tienen un dolor real y es mejor apoyo acompañar a la persona en su pérdida evitando frases como: “¡Exageras! sólo era un animal” o “No es para tanto”.

Ridiculizar o minimizar el dolor de quien pierde una mascota bajo la idea que un perro o un gato “es menos que nosotros” no suaviza el dolor y la apatía demuestra la calidad de ser humano quien la muestra.

Nuestras mascotas no hablan pero se comunican con nosotros; no ríen pero nos hacen felices; no se expresan verbalmente pero nos entendemos con el lenguaje corporal.

Para aquellas mascotas que ya no están en nuestras vidas, sólo nos resta agradecerles por el aprendizaje que nos regalan; por enseñarnos a ser mejor persona aunque que ellos no sean humanos. Para ellos nuestro amor y respeto por siempre, y si el otro plano existe apuesto que todos estarán ahí esperándonos… como siempre lo han hecho. "Hasta Pronto" es una transcripción del Podcast de Sincrético, Episodio 02.